
Entre las diversas manifestaciones del Trastorno del Espectro Autista, el lenguaje es uno de los aspectos que más se ve afectado, lo que puede incluir retrasos en el habla, dificultades para iniciar o mantener conversaciones, ecolalias y otras dificultades lingüísticas.
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por dificultades en la comunicación y la interacción social. Entre las diversas manifestaciones del autismo, el lenguaje es uno de los aspectos que más se ve afectado, lo que puede incluir retrasos en el habla, dificultades para iniciar o mantener conversaciones, ecolalia y otras dificultades lingüísticas. Si bien se ha estudiado la relación entre el autismo y el lenguaje, aún no se comprende completamente.
Se han identificado varias áreas del cerebro que están involucradas en el procesamiento del lenguaje, como la corteza frontal, la corteza temporal y la amígdala, que pueden estar alteradas en el autismo. Además, se ha demostrado que las personas con autismo tienen una conectividad neuronal atípica que puede afectar el procesamiento del lenguaje y la comunicación.
Se cree que las dificultades lingüísticas en el autismo pueden estar relacionadas con diferencias en la integración de la información sensorial y en el procesamiento de la información verbal y no verbal. Por ejemplo, se ha propuesto que las personas con autismo procesan la información de manera más detallada y localizada, mientras que las personas sin autismo procesan la información de manera más global y holística. Estas diferencias en el procesamiento sensorial podrían contribuir a las dificultades lingüísticas en el autismo.
Las personas con autismo tienen dificultades para comprender el lenguaje oral debido a que procesan la información de manera diferente. Esto se debe en parte a que suelen tener problemas para filtrar la información relevante de la no relevante, lo que les dificulta la interpretación de mensajes verbales complejos. Además, suelen tener dificultades para comprender el lenguaje figurado, las metáforas, las ironías y el sentido figurado del lenguaje.
Para facilitar la comprensión, es recomendable utilizar estrategias que potencien la comunicación y el acceso al habla, siendo útil en este caso los llamados sistemas aumentativos de la comunicación. Esta forma de comunicarse complementan la información verbal con apoyos visuales, como los pictogramas o el lenguaje de signos. De esta manera, se reduce la carga cognitiva necesaria para procesar la información, facilitando de esta manera su comprensión. Es importante destacar que las necesidades de cada persona con autismo son individuales y que no todas necesitan las mismas estrategias, por lo que es muy importante analizar las potencialidades y características de la persona para ajustar el mejor método de comunicación que puede ser útil para ella. A modo de ejemplo, en el caso de los niños, se pueden utilizar juegos y juguetes que mejoren la comunicación y ayuden a transmitir el mensaje, facilitando el aprendizaje y la comprensión del lenguaje oral. Es especialmente importante involucrar a la familia y a los cuidadores en el proceso, ya que su apoyo es fundamental para el éxito del tratamiento, dado que son los padres y madres los que pasan más tiempo con la persona con TEA y por lo tanto, los que más oportunidades de aprendizaje van a poder ofrecer.
Hay que señalar que la creencia de que el uso de herramientas bimodales puede disuadir a los niños con autismo de hablar es falsa. De hecho, el uso de estas herramientas puede fomentar la comunicación oral y potenciar la comunicación en general.
Estas recomendaciones están respaldadas por estudios científicos, como los realizados por Estes et al. (2013), que demostraron que el uso de pictogramas mejoraba la comprensión de las instrucciones en niños con autismo. También se ha demostrado que la combinación de lenguaje de signos y lenguaje oral mejora las habilidades comunicativas en niños con autismo de 3 a 6 años, según el estudio de Kasari et al. (2014).
En resumen, el uso de sistemas aumentativos de la comunicación pueden ser una estrategia efectiva para mejorar la comunicación y la comprensión en personas con autismo. Es importante adaptar el enfoque a las necesidades individuales de cada persona y contar con el apoyo de la familia y los cuidadores para asegurar el éxito en la intervención.
Referencias:
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). American Psychiatric Publishing.
Estes, A., Rivera, V., Bryan, M., Cali, P., & Dawson, G. (2013). Discrepancies between academic achievement and intellectual ability in higher-functioning school-aged children with autism spectrum disorder. Journal of Autism and Developmental Disorders, 43(2), 362-373.
Just, M. A., & Varma, S. (2007). The organization of thinking: what functional brain imaging reveals about the neuroarchitecture of complex cognition. Cognitive, Affective, & Behavioral Neuroscience, 7(3), 153-191. https://doi.org/10.3758/CABN.7.3.153
Kana, R. K., & Travers, B. G. (2012). Neural substrates of interpreting actions and emotions from body postures. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 8(7), 776-787. https://doi.org/10.1093/scan/nss073
Kasari, C., Kaiser, A., Goods, K., Nietfeld, J., Mathy, P., Landa, R., … & Almirall, D. (2014). Communication interventions for minimally verbal children with autism: a sequential multiple assignment randomized trial. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 53(6), 635-646.
Kjelgaard, M. M., & Tager-Flusberg, H. (2001). An investigation of language impairment in autism: implications for genetic subgroups. Language and Cognitive Processes, 16(2-3), 287-308. https://doi.org/10.1080/01690960042000058